Abel Martín lleva años comparando alarmas en España y conoce de primera mano qué detectores fallan menos y cuáles acaban desconectados. Un buen detector hace dos cosas a la vez que parecen contradictorias: salta sí o sí cuando entra una persona y se calla cuando lo que cruza es tu mascota, una cortina con la corriente o el sol entrando por la ventana. La diferencia entre un sistema fiable y uno que acabas desconectando está casi siempre aquí.
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Qué es y cómo funciona
Un sensor de movimiento (o detector de presencia) es el dispositivo que vigila una estancia y avisa a la central de la alarma cuando algo se mueve dentro de su campo de visión. La gran mayoría son PIR (infrarrojos pasivos): no emiten nada, simplemente "leen" el calor del entorno. Cuando un cuerpo a temperatura corporal cruza la zona, el cambio brusco de calor dispara la detección.
En un sistema conectado a Central Receptora, ese salto no hace sonar la sirena sin más: se verifica (con la cámara del propio detector o con audio) y, si la intrusión es real, la central avisa a la Policía. Por eso los modelos con cámara incorporada se han vuelto el estándar en las alarmas de hogar.
Tipos de detector de movimiento
| Tipo | Cómo detecta | Para qué destaca |
|---|---|---|
| PIR (infrarrojo pasivo) | Cambios de calor | El más común y económico; perfecto para interiores |
| Dual (PIR + microondas) | Exige que dos tecnologías coincidan | Reduce drásticamente las falsas alarmas |
| Con cámara / fotodetector | PIR + foto o vídeo del salto | Permite verificar la intrusión a distancia |
| Anti-mascotas (pet-immune) | PIR que ignora masas pequeñas | Hogares con perro o gato |
| De exterior / cortina | PIR estanco con filtros | Jardines, accesos y perímetro |
Si tienes jardín o quieres detectar antes de que entren, los detectores de exterior son clave: forman parte de los sistemas de alarmas conectadas con la Policía pensados para chalets y casas con parcela.
Te decimos exactamente cuántos detectores necesitas y dónde ponerlos
Te hacemos un plano de protección gratis: te decimos cuántos sensores, de qué tipo y dónde, según los metros y las zonas de paso de tu vivienda. Sin compromiso.
Alcance, ángulo y altura
Las cifras que de verdad importan al colocar un detector de interior:
- Alcance efectivo: entre 8 y 12 metros en la mayoría de modelos domésticos.
- Ángulo de cobertura: de 80° a 110°, lo que basta para barrer una habitación desde una esquina.
- Altura de montaje: en torno a 2,2–3 metros. Demasiado alto pierde sensibilidad; demasiado bajo, lo esquivan agachándose.
- Autonomía: los inalámbricos funcionan con pila durante años (en gamas altas tipo Ajax, hasta 5 años).
Dónde colocarlo (y dónde no)
La regla de oro: cubre las zonas de paso obligado. Un ladrón puede evitar una habitación, pero no el pasillo o el salón que conecta con la salida.
- Sí: en una esquina del salón mirando hacia la entrada, en el pasillo principal y enfocando la puerta de acceso.
- Evita: apuntar a ventanas con sol directo, radiadores, salidas de aire acondicionado o chimeneas: los cambios de temperatura provocan falsas alarmas.
- Cuidado con los muebles altos: una estantería delante del detector crea una sombra por la que se puede pasar sin ser visto.
Mascotas y falsas alarmas
La causa número uno de que la gente desactive su alarma es el gato saltando por el salón a las tres de la madrugada. La solución no es renunciar a proteger esa estancia, sino usar detectores con inmunidad a mascotas, que ignoran masas pequeñas (habitualmente animales de hasta 20–30 kg) y solo saltan con un cuerpo de tamaño humano.
Para afinar aún más, combina pet-immune con detectores duales en las zonas conflictivas y respeta la altura de montaje recomendada. Bien configurado, el sistema convive con tus animales sin un solo susto.
Antisabotaje y antiinhibición
Algunos ladrones saben que los detectores existen e intentan inutilizarlos antes de entrar; los buenos sistemas lo tienen previsto. Un detector de calidad no se deja anular fácilmente. Los buenos incorporan antienmascaramiento (detectan si alguien intenta taparlos o pintarlos con un spray), tamper (saltan si los abren o arrancan de la pared) y, en los sistemas inalámbricos profesionales, detección de inhibidores de señal. Si te preocupa especialmente este punto, te interesa entender la diferencia entre sistemas en nuestra guía de alarmas inalámbricas o cableadas.
Un detector suelto no es una alarma: cobra todo su sentido dentro de un sistema con central y conexión verificada. Para ver qué incluye cada compañía y a qué precio, compara antes de decidir.
Preguntas frecuentes
¿Qué alcance tiene un sensor de movimiento?
Los detectores de interior domésticos cubren entre 8 y 12 metros con un ángulo de 80° a 110°. Colocado en una esquina a unos 2,5–3 metros de altura, un solo sensor barre una habitación completa.
¿Los detectores saltan con las mascotas?
Un PIR normal sí. Por eso existen los detectores con inmunidad a mascotas, que ignoran animales de hasta 20–30 kg y solo se activan con un cuerpo de tamaño humano. Bien instalados, conviven con perros y gatos sin falsas alarmas.
¿Dónde es mejor instalar el detector de movimiento?
En las zonas de paso obligado hacia la salida (salón, pasillo, recibidor) y enfocando la puerta de acceso. Conviene evitar apuntarlo a ventanas con sol directo, radiadores o salidas de aire, que generan falsas activaciones.
¿Los sensores de movimiento son inalámbricos?
Hoy la mayoría sí. Se comunican por radio con la central y funcionan con pila durante años. También existen modelos cableados, habituales en instalaciones de negocio o de obra nueva con preinstalación.
¿Qué pasa si intentan tapar o sabotear el detector?
Los detectores de calidad incorporan antienmascaramiento (detectan si los tapan o pintan) y tamper (saltan si los abren o arrancan). En sistemas inalámbricos profesionales se suma la detección de inhibidores de señal, que lanza una alarma técnica a la central.